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La participación de los jóvenes en el sector público según la percepción sobre sus instituciones


A puertas del Bicentenario de la Independencia del Perú, se observa aún un largo camino por recorrer en el proceso de lograr instituciones públicas de calidad al servicio de las personas. Asimismo, existen desafíos para que estas sean atractivas para los profesionales jóvenes con vocación de servicio. Vale la pena preguntarse, ¿Cuál es su nivel de confianza hacia el sector público y su percepción ante la corrupción? Te invitamos a que sigas leyendo y te enteres más del tema.



Las instituciones del sector público son la cara visible del Estado, puesto que en estas se formulan y ejecutan las políticas públicas y leyes que se trasladan en diversos aspectos a la vida de los ciudadanos. Consecuentemente, el rol de las instituciones y su impacto es clave para el crecimiento y desarrollo económico del país. No obstante, en el Índice de Competitividad Global 2019, se mostró que el Perú tiene un desempeño deficiente[1] en torno al funcionamiento del Estado y la transparencia de las instituciones públicas (WEF, 2019). Esto se muestra como un desafío, debido a que no contar con instituciones adecuadas empeora la actual crisis institucional y política (IPE, 2020).


En línea a lo expuesto, la confianza de los peruanos en sus principales instituciones públicas es fundamental para el desarrollo de la población. Cuando la desconfianza ciudadana aumenta, se genera una desconexión entre sociedad e instituciones públicas, poniendo en riesgo la cohesión social y debilitando el contrato social[2]. Así, es necesario contar con instituciones más confiables y capaces a fin de que respondan adecuadamente a las demandas y aspiraciones de la población, luchen contra la corrupción y presten mejores servicios. De este modo, se fortalece un modelo de crecimiento inclusivo y sostenible (OCDE, 2018).


Particularmente, la percepción de los jóvenes hacia las instituciones públicas es relevante debido a su rol en el éxito de la atracción de nuevos talentos hacia el Estado. Acorde con Triantafilo & Marchant (2017), mediante la captación de jóvenes con vocación de servicio, se busca generar un mayor conocimiento de las funciones e importancia del Estado. Así, se contribuye a revalorizar la función pública ante la sociedad. Además, su perspectiva generacional se puede tomar en valor y plasmar en el proceso de mejora continua del Estado y en la formulación de políticas públicas enfocadas en los principales desafíos del país.


Considerando la relevancia de la inclusión de los jóvenes en el sector público, la percepción que se tiene de las instituciones públicas por parte de ellos, presenta un desafío clave de abordar a fin de incentivar su participación en el Estado. A continuación, se ahondará en el tema.


Nivel de Confianza en las Instituciones Públicas


Para la gran mayoría de peruanos, numerosas instituciones públicas no son confiables. De acuerdo con el INEI (2020):

  • Solo el 4.3% de los peruanos confía en el Congreso de la República.

  • En el caso de los Gobiernos Regionales, esta cifra asciende a 10.7%.

  • Asimismo, el Poder Judicial recibe la confianza apenas del 11.9% de los encuestados.


Estas cifras se agudizan entre los jóvenes peruanos. Senaju (2019) expone que los encuestados, cuya edad se comprendía entre los 15 y 29 años, otorgan poca confianza a algunas instituciones públicas emblemáticas:

  • Seis de cada diez jóvenes, aproximadamente, desconfían del Congreso de la República.

  • Similarmente, la confianza de los jóvenes hacia los gobiernos subnacionales resulta significativamente baja, con porcentajes de 1.2%, 2.1%, y 2% correspondientes a los gobiernos regionales, provinciales y distritales, respectivamente.

Este escenario da pie a la formulación de estrategias enfocadas en la revalorización del Estado ante los peruanos. Un medio para recobrar la confianza de los peruanos es la profesionalización de la administración pública, puesto que estas generan un mayor nivel de confianza en el sector público. Por ello, es vital que, entre otras tareas claves para la mejora de la gestión pública, se incluya la capacitación y retención del talento joven para el sector público (BID, 2014).


Percepción de Corrupción en el Estado


El escenario negativo mencionado anteriormente se ve alimentado por la percepción de la población en torno a la corrupción en el Estado. Más del 60% de peruanos considera que la corrupción vinculada al poder político es el principal problema que atraviesa el país, cuyo principal medio es el cobro de sobornos y coimas por parte de un funcionario por el uso de servicios del Estado (INEI, 2020). Complementariamente, el Perú ocupa el puesto 94 de 180 países con los mayores niveles de percepción de corrupción en el sector público con un puntaje de 38 de 100 puntos[3]. Cabe mencionar que este se ubica por debajo de la puntuación media del continente: 43 (Tranparency International, 2021).


Asimismo, de acuerdo con Proética (2019):

  • El 76% de los encuestados perciben que el Congreso de la República es una de las instituciones más corruptas.

  • Una de cada dos personas, aproximadamente, opinó similarmente respecto al Poder Judicial.

  • Particularmente, entre los jóvenes de 18 y 34 años de América Latina y el Caribe, Transparency International (2017) menciona lo siguiente:

  • El 63% considera que es socialmente aceptable denunciar los casos de corrupción, mientras que, en grupos etarios mayores, este porcentaje ascendía a 56%.

  • Además, el 74% de los jóvenes se muestra más proclives a pensar que las personas comunes pueden hacer una diferencia en la lucha contra la corrupción, a comparación de otros grupos edad cuyo porcentaje es 66%.

La corrupción dificulta el crecimiento económico y la prestación de servicios públicos; incluso, puede afectar los derechos humanos de las personas y socavar las bases democráticas de muchos países (Transparency International, 2019). El Perú sufre de una corrupción estructural y de inestabilidad política que afecta gravemente la institucionalidad del sector público (Transparency International, 2019). Si bien una gran parte de la población joven opina positivamente respecto a la lucha contra la corrupción, es importante que esta percepción respecto a este tema mejore y no dejar que se diluya su optimismo, alejándolos de las instituciones gubernamentales.


Desde Impacta, buscamos contribuir a fortalecer las instituciones públicas peruanas a través de la promoción de la inserción de jóvenes profesionales con ética al sector público. Para ello, es crucial que la percepción en temas como la corrupción y la confianza que otorgan los jóvenes a las entidades del Estado mejore a fin de contar con su invaluable aporte profesional en el desarrollo del sector público desde ahora y para las siguientes generaciones de funcionarios públicos.

¡Para este artículo agradecemos a Stefania Mogollon de Impacta!

[1] En general, Perú se ubicó en el puesto 65 de 141 economías evaluadas. En el pilar Instituciones obtuvo el puesto 94, lo que representa un retroceso de cuatro posiciones respecto de la edición anterior y por debajo de los resultados de países pares de la región como Chile y Colombia. Respecto a este pilar, el Perú se posicionó en el puesto 91, 98 y 108 en los indicadores de transparencia, desempeño del sector público y orientación futura del gobierno respectivamente. [2] Contrato social se refiere al contrato simbólico que se establece entre los ciudadanos y el Estado cuando deciden vivir en una sociedad regulada por este último (Rousseau, 1762). [3] 100 puntos representan la percepción de corrupción inexistente y 0 la percepción de corrupción elevada.


Referencias:

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