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Historia de Éxito 007: Elohim Monard

¡Conozcamos la historia de Elohim Monard! Un Gestor Público especializado en seguridad ciudadana que llevó una Maestría en Políticas Públicas y Desarrollo Internacional, enfocada en la resolución de conflictos, en Estados Unidos.



  • Elohim Monard: 38 años, Comunicador de la Universidad de Lima, Jefe de Responsabilidad Social del Centro de Sostenibilidad de la Universidad de Lima. Estudió una Maestría en Políticas Públicas y Desarrollo Internacional en Duke University y recibió la Beca Propaz de Rotary.

1) ¿Cómo nació tu interés por la Gestión Pública?


Vengo de una línea de las comunicaciones que se llama “Comunicación para el Desarrollo”, en la cual se utiliza a las comunicaciones como un instrumento en proyectos para el bien común. Esto tiene diferentes aristas, que van más allá de brindar información, y que tienen que ver más con la persuasión, la sensibilización, el diálogo, entre otros. En un momento de mi trayectoria profesional, muy joven todavía, me di cuenta que las transformaciones a escala, es decir las transformaciones que impactan a millones de personas, se hacen desde el Estado principalmente (no únicamente). Existen experiencias desde el sector privado u ONG que puedan haber impactado a escala; sin embargo, son las políticas públicas las que tienen en su naturaleza una mayor posibilidad de alcanzarlo. Es así que decido orientarme hacia las políticas públicas, hacia la gestión pública, con esa comprensión del impacto que quería tener.


2) ¿Cuáles han sido los grandes proyectos o las grandes líneas de acción que has estado viendo que contribuyen a la Gestión Pública?

Hay dos iniciativas. Una de la cual fui parte desde el inicio y otra a la cual me sumé posteriormente. El hilo conductor es la seguridad ciudadana. Estoy convencido de que hacen falta gestores públicos especialistas y técnicos que entiendan las diferentes dimensiones de la seguridad.


Es así que fui parte del equipo que diseñó e implementó, en sus inicios, la Estrategia Multisectorial Barrio Seguro. Podemos hablar largo de Barrio Seguro, sobre sus virtudes y, cuatro años después, sobre sus defectos. Lo que sí es cierto, es que es la única estrategia que tiene las siguientes características en materia de seguridad ciudadana: 1) preventiva, 2) multisectorial y 3) focalizada. No existe otra política pública que tenga estas tres características a la vez. Como me dijo un amigo del Ministerio del Interior, Barrio Seguro es el modelo preventivo que existe hoy en el país para prevención en la seguridad ciudadana y sobre eso tenemos que construir lo que venga o, al menos, empezar la discusión.


El segundo sitio donde, siguiendo la línea de seguridad ciudadana, puedo decir que he tenido algún nivel de impacto es en la Oficina de Cumplimiento de Gobierno de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), versión peruana de lo que se llama en varios sitios el Delivery Unit (DU). Creo que el DU como concepto tiene un gran potencial, ayuda a potenciar iniciativas prioritarias desde el Gobierno. Sin embargo, no es una oficina que vaya a resolver los problemas del Estado. El periodo que estuve en el DU fue, en mi opinión, el de mayor madurez de la Oficina en términos técnicos, porque luego vinieron una serie de circunstancias políticas y sociales (COVID-19) que hicieron que la oficina, al ser nueva, no pueda seguir madurando. A pesar de ello, creo que mi siguiente paso es proveer lecciones y aprendizajes para que la oficina pueda emerger, sobretodo en el próximo gobierno.


3) ¿Por qué decidiste estudiar una maestría en Gestión Pública?


El nombre de mi maestría es International Development Policy, es una combinación entre desarrollo internacional con un énfasis importante en policy; sobre todo en policy analysis, característica de Duke. Pero, además de eso, yo decidí estudiar una maestría con énfasis en solución de conflictos y en temas de reducción de la violencia.


Incursioné en estos temas porque entendí, en algún momento de mi trayectoria, que para hacer bien políticas públicas también uno debe entender el lado político y, desde mi punto de vista, la otra cara de la moneda de la política es la resolución de conflictos. Es decir, tienes que lidiar con los potenciales intereses y resistencias sobre una política o, incluso, evaluar los potenciales daños inesperados en el tejido social que pueda crear una política pública. En ese sentido, entendí que para ser efectivo en policy, también tenía que tener una comprensión de la resolución de conflictos, viéndolo en su amplio espectro, no solo en su parte técnica, sino también en sus líneas de gestión en el corto plazo: negociación, mediación, facilitación de espacios, la relación con los demás. Y, por último, un proceso mucho más extenso que se conoce como la transformación de conflictos. Para citar un ejemplo actual, la relación de la policía con la sociedad no la vas a resolver de un día para otro; se requiere un trabajo más amplio de reconstruir la relación, en aspectos de comunicaciones y formación, el lugar de la policía en la sociedad, las fracturas preexistentes, entre otros.


4) ¿De qué manera la maestría que has cursado ha contribuido con tu desarrollo profesional y personal?


Creo que va a depender mucho de la formación que tenga cada uno. No es lo mismo una maestría para un economista, para un abogado o, en mi caso, para un comunicador. Dicho esto, hay algunas cosas fundamentales que ayudan a todos. Lo primero, es que te da instrumentos de análisis que te permiten aproximarte a la realidad de una manera más metodológica. Lo segundo, que es más importante, es que te da perspectiva global e internacional. Los problemas del Perú no son solo del Perú, o lo que tú crees que es normal de verdad no es normal. Por ejemplo, el tráfico y las ciudades: siento con mucha gente que converso que creen que no puede ser de otra manera o que no se puede cambiar (“el tráfico es así”, dicen). La maestría te permite ver diferentes perspectivas y ver, por ejemplo, que en tal lugar existen los tranvías, los metros, pistas solo para ciclovías. Esto está vinculado a un tercer aspecto, que es la red que creas de gente internacional, amigos y colegas, que luego te van a ayudar ya sea con un consejo, un contacto o con la inclusión al mercado laboral.


Por último, una maestría es una experiencia de vida. No solo es estudio. Elegir a dónde te vas es bien importante (Europa vs EEUU, entre otros); inclusive el tamaño de la ciudad, pues cada una se adecua al perfil de cada uno. Yo estuve en una ciudad pequeña en Carolina del Norte. Hice un mid career y eso me permitió disfrutar la maestría de manera descomunal. Llevé cursos en la escuela de negocios, leyes, ciencias políticas, inclusive en otra universidad. Uno tiene que elegir qué tipo de experiencia quiere vivir, ya que va mucho más allá del estudio. Un consejo es que aprendan del otro, aprendan de gente nueva. No te relaciones solo con peruanos o solo con la gente de tu escuela. Aprende todo desde cero.


5) ¿Qué consejo les darías a los jóvenes que están interesados en estudiar una maestría relacionada a la Gestión Pública?


Que no se apuren. No es que si en dos o tres años, después de haber terminado la carrera, no te estás yendo a la maestría, es una desgracia porque tus amigos se están yendo. Cada uno tiene su ritmo. Ve el momento en que sientas que estás preparado y necesitas ir. Lo otro es que no nos dejemos llevar por los prejuicios; ve a la universidad que es para ti. Salgamos de la caja, exploremos todas las posibilidades, pero no termines en una universidad solo porque tus amigos y profesores hacen lo mismo. Porque ahí surge un problema: si todos van a la misma universidad, todos piensan parecido y están cortados con la misma tijera. Esto puede generar falta de empatía, de conocimiento de la realidad, e inclusive arrogancia, que no es digna de un servidor público. El país es mucho más que eso y necesita de la diversidad para poder ponernos en los zapatos de otros.


6) ¿Cuál crees que es el mayor aporte que damos nosotros los jóvenes en la Gestión Pública?


Coincido en que hay que salir de la caja y en que los jóvenes tienen mayor facilidad en el uso de las tecnologías, pero no es lo más importante. Lo más importante es el sentido de posibilidad. Cuando uno va creciendo y teniendo responsabilidades en la vida, o vive ciertas experiencias, el sentir posibilidad se te modera y eso es un problema. Hacer cosas disruptivas depende del sentido de posibilidad. Realmente hay que estar convencidos de que algo se puede hacer y puede suceder. Que este país, mañana, si lo hacemos juntos, se transforma. Ese sentido de posibilidad, los jóvenes tienen que transmitirlo a la sociedad. Lo más importante de la semana de las marchas y de la renuncia de Merino ha sido el mensaje que se le ha dado a los niños y adultos: que es posible. Esto es un ejercicio de perseverancia. Hay que hacer recordar ese sentido de posibilidad, a los niños que están creando su idea de país y a los mayores que nos podemos haber olvidado.


7) ¿Cuál sería el principal mensaje que le quisieras dejar a un joven que está interesado en trabajar en la Gestión Pública dentro de su país, a pesar del tema político?


Hay muchos mensajes:

Primero: No lo hagan solos. La transformación de la gestión pública, del servicio civil, por un lado, y de la política, por otro, es un trabajo colectivo, que requiere organización y equipo, no un conjunto de personas aisladas.


Segundo: El equipo debe ser diverso. No sólo economistas, abogados o de una universidad en específico. Porque la política pública debe lidiar con la diversidad del Perú y, aún con las mejores intenciones que tengamos, muchos de nosotros estamos sesgados por el prisma con el cual crecimos y nos formamos. Es en ese diálogo diverso que realmente podremos trabajar políticas de manera integral.


Y, tercero: Hay que perseverar. La transformación social, de las políticas y de la política, no es un ejercicio lineal (no es un modelo econométrico); es un proceso humano en el que, como tal, puedes avanzar y luego retroceder, o retroceder y avanzar más; te puedes desviar y luego regresar, o incluso puedes tener resultados inesperados de lo que tú planteaste inicialmente (para bien o para mal). La resiliencia y la capacidad de ver el bosque, tanto espacialmente, es decir en su extensión, o temporalmente, hacia el futuro y en el pasado, es cómo podemos trabajar sin fatigarnos o frustrarnos; y, en el otro escenario, sin terminar odiando lo que hacemos.


¡Gracias, Elohim! Por permitirnos conocer tu experiencia y aprendizajes en el Sector Público.


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