• Equipo Impacta

El rol de los ciudadanos en las reformas: la educación superior universitaria y el servicio civil


Las reformas en políticas públicas son procesos retadores, en los que no se debe dejar de lado la participación ciudadana. En el siguiente artículo se detalla cómo entender los procesos de reforma en nuestro país, en específico la reforma de la educación superior universitaria y la reforma del servicio civil, y cuál es nuestro rol como ciudadanos en estos procesos.

Una gata parió varios gatitos,

Uno blanco, uno negro, otro manchado:

Luego que ellos quedaron huerfanitos

Los perseguía un perro endemoniado;

Y para dar el golpe a su enemigo

No había más remedio que juntarse, […]

Mariano Melgar, Los Gatos (CDIP)


Las reformas en políticas públicas son una de las tantas maneras en la que la ciudadanía puede juntarse, como diría Melgar en “Los Gatos”. Si bien mientras mayor es el pluralismo en las instancias de poder, mayor es la dificultad en la toma de decisiones en políticas públicas [1]. Por ende, se debe considerar que estas deben nacer de un esfuerzo de diálogo y consenso ciudadano, en un ejercicio de democracia participativa de la que tanto adolecemos a lo largo de nuestra historia. No solo se habla de la participación en torno a la formulación de la política, sino también en la mejora continua, defensa y cierre de la misma.


Al inicio del siglo XX se modificaron las bases de la sociedad peruana, con lo que el liberalismo criollo no pudo ni intentó conectar con los nuevos grupos sociales [2]. Hasta el día de hoy, este contexto no ha cambiado demasiado y es difícil encontrar alguna reforma planteada desde el gobierno central que tenga un espíritu nacional y no centralista. Peor aún observamos que una reforma en la educación superior o en el servicio civil toma tiempo, no porque esta sea una característica intrínseca de las reformas en políticas públicas, sino porque en nuestro país estos rubros se encontraban abandonados por el Estado. Mejorar la calidad de las universidades, ordenar los regímenes laborales o buscar los mejores perfiles profesionales para la gestión pública conlleva una ardua labor en el Perú por parte del gobierno y cada pequeño avance toma mucho esfuerzo. Sin embargo, con el pasar del tiempo también se empieza a perder el apoyo ciudadano, por lo que las reformas deben ser representativas, renovando el respaldo ciudadano, y significar un cambio importante en la mayoría de personas a las que afecta.


Por otro lado, no existe una sola forma de cambiar las cosas. La mejora continua debería ser una de las principales virtudes de las instituciones encargadas de administrar las reformas planteadas. En consecuencia, estos entes deben tener mecanismos de escucha plurales que puedan evaluar diversos escenarios y realidades, con los cuales se pueda escapar del páramo limeño y poder captar la visión de otras regiones. Sin perjuicio de ello, no se puede confundir la capacidad de cambiar y mejorar con la idea equivocada de modificar el alcance u objetivos de las reformas, como sucede con algunas contrarreformas planteadas recientemente en el Congreso de la República.


Un acápite aparte es la responsabilidad que tiene la sociedad civil en torno a los procesos reformistas. Desde asociaciones civiles, gremios, ONG y demás, se generan propuestas en pro de sus representados y la sociedad en general; sin embargo, los mecanismos de representación y de rendición de cuentas al ciudadano todavía son deficientes para comunicar estas iniciativas a los políticos. Asimismo, la defensa de estas reformas ante intereses particulares se debe plantear a través de la academia y las propuestas en el papel, pero también desde el derecho a la protesta y movilización ciudadana. Informarnos, debatir y comunicar aspectos de las reformas más importantes de la sociedad peruana es una forma de fomentar estos procesos en nuestra política y tener así la esperanza de un mejor futuro.


Entonces, ¿cómo entendemos las reformas en políticas públicas tan necesarias y reclamadas en nuestro país?, y más importante aún, ¿cuál es nuestro rol como ciudadanía en torno a ellas? Podríamos concluir que las reformas no solo van a tomar un largo tiempo, sino que se van a enfrentar a sesgos propios de nuestra sociedad como el centralismo, la poca representatividad y la falta de mecanismos de rendición de cuentas. En este escenario, el rol de la sociedad civil debería ser el de organizarse en torno a objetivos en común, participar del desarrollo de las reformas, apoyar en su defensa, identificar posibilidades de mejora continua e informarse de sus avances. Sin la participación de la ciudadanía organizada, no se podrán lograr los resultados deseados y se generarán más reformas fallidas. No repitamos los errores de nuestra historia.


Desde Impacta, promovemos la participación y llamamos a la acción de los jóvenes en estos procesos. En ese sentido, venimos trabajando diferentes proyectos y espacios de desarrollo juvenil donde se pueda responder a los retos de nuestra coyuntura actual, desde una reforma del servicio civil que permita jóvenes unirse al aparato del Estado, hasta espacios de diálogo regional donde se busque realizar diagnósticos técnicos a problemáticas socioeconómicas.


¡Para este artículo agradecemos a Christian Soto de Impacta!

 

[1] Franco y Lanzaro (2006) [2] Rolando Rojas (2017)


Referencias:

  • CDIP, tomo XXIV: 141

  • FRANCO, Rolando y LANZARO, Jorge (2006). Política y políticas públicas en los procesos de reforma de América Latina. Buenos Aires: Miño y Dávila.

  • ROJAS, Rolando (2017). La República imaginada: representaciones culturales y discursos políticos en la época de la independencia. Lima: Instituto de Estudios Peruano.

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