• Equipo Impacta

El recurso humano del Sector Público en los tiempos de la COVID-19


La pandemia evidenció la falta de planes de contingencia de los centros laborales. El trabajo remoto se aplicó, pero esta práctica va más allá de enviar a los trabajadores a casa. ¿Lograron las instituciones del Sector Público adecuarse al formato sin desatender el recurso humano? Para averiguar más sobre este tema, te invitamos a seguir leyendo.


Sobre los trabajadores de primera línea


Los trabajadores de primera línea son vitales para enfrentar la pandemia; sin embargo, trabajan en condiciones laborales subóptimas. A pesar de que se han brindado bonos de incentivo para los trabajadores del sector salud, se han presentado casos donde sus derechos laborales se han visto vulnerados (El Peruano, 2020). Según la Defensoría del Pueblo (2020), más de 4100 trabajadores del sector salud no acceden a un seguro médico ni otros beneficios laborales, debido al tipo de contrato con el que cuentan como el de locación de servicios.


Por su parte, los derechos de los internos de Medicina se han visto transgredidos. Este grupo sigue extensos horarios laborales de, en promedio, 10 horas diarias, a pesar de que sólo deberían trabajar 6 horas diarias (Arroyo y Rojas, 2020). Además, según la normativa vigente durante la Emergencia Sanitaria[1], los internos tienen derecho a un estipendio equivalente a una remuneración mínima vital (S/. 930 mensuales), un seguro de salud y seguro de vida, lo cual representaría una mejora respecto a los S/. 400 mensuales (43% de la RMV actual) de la normativa previa. No obstante, en la actualidad,[2] existe falta de pago, además de desabastecimiento de equipos de protección personal y un alto número de víctimas (Arroyo y Rojas, 2020).


Sobre el trabajo remoto

En relación al trabajo remoto, el porcentaje de servidores públicos bajo esta modalidad ha sido relativamente bajo. Según datos proporcionados por Servir (2020), entre abril y septiembre de 2020, alrededor del 33% se encontraba trabajando a distancia, pero dicha cifra disminuyó a 25% durante el último trimestre (El Comercio, 2020). Para el caso del Ministerio de Educación, para fines de 2020, solo 1,7% de los trabajadores asistía presencialmente (Ministerio de Educación, 2021). Dadas las cifras, pareciera que el trabajo presencial ha sido predominante durante la pandemia. Según el conversatorio “Gestión de recursos humanos en el contexto del Covid-19”[3], ello podría explicarse por lo siguiente:

  • La naturaleza del puesto: Algunos puestos sólo pueden realizarse presencialmente, como algunos servicios municipales.

  • La tecnología dentro de la entidad: No contar con sistemas digitales eficientes como firmas digitales.

  • La conectividad: Tecnología y/o conectividad inadecuada en el hogar del trabajador.

  • La sobrevaloración de la presencialidad: Pre-pandemia, era usual medir el desempeño considerando la cantidad de horas pasadas en la oficina.

Retos y Desafíos


El contexto ha generado nuevos desafíos para mejorar la situación de los trabajadores de primera línea y los servidores civiles. Respecto al trabajo de primera línea, es necesario preservar la seguridad del personal sanitario, proteger su salud mental, vigilar las horas de trabajo, proteger a aquellos que tienen algún tipo de contrato vulnerable, así como a los voluntarios, además de contratar y formar a más personal de salud (Organización Internacional del Trabajo, 2020).


En cuanto al trabajo remoto, se debe abordar la flexibilidad de los horarios y el equilibrio trabajo-hogar-vida personal, por lo que resulta vital definir planes de bienestar que velen por atender la salud física y mental de los servidores públicos. Un gran paso para ello sería verificar el cumplimiento del Derecho a la Desconexión Digital[4] y que esto se vea efectivamente reflejado en la praxis. Asimismo, otro desafío es la evaluación del desempeño mediante plataformas digitales, para mantener niveles de productividad adecuados, así como mejorar el compromiso de los servidores públicos (BID, 2021).


Estos desafíos evidencian que existen brechas por cerrar dentro de la gestión humana de las instituciones públicas. Sin embargo, también muestran una gran oportunidad de mejora que debe tener continuidad y ser prioritaria para todos los gobiernos de turno. Si se quiere transformar el Sector Público, qué mejor manera que empezar con las personas.

¡Para este artículo agradecemos a Xenía Mejía y Karen Alva de Impacta!

[1] La normativa vigente comprende el Decreto de Urgencia N° 090-2020, el cual establece medidas temporales y excepcionales que coadyuven al cierre de brechas de recursos humanos en salud para afrontar la pandemia por la COVID -19. Este D.U. reemplaza temporalmente, por el tiempo que dure la Emergencia Sanitaria, al Decreto Supremo N°020-2002-EF que establece la compensación remunerativa mensual para internos de medicina humana y odontología. [2] En el escenario previo a la pandemia, alrededor de un 40% de internos se encontraban realizando el trabajo ad honorem. [3] Conversatorio de buenas prácticas organizado por el Ministerio de Educación del 18 al 23 de febrero del presente año. [4] El Derecho a la Desconexión Digital detalla que el trabajador tiene derecho a desconectarse del mundo digital- y por ende, del trabajo- durante los días de descanso, licencias y períodos de suspensión de la relación laboral (El Peruano, 2020).


Referencias:

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